Existen una gran variedad de filtros de SPAM presentes a lo largo de todo el recorrido que realiza un e-mail, desde el momento que ud. presiona “enviar” hasta que el mismo llega a la bandeja de entrada del destinatario. Algunos de estos filtros comprueban el camino del remitente, otros chequean las características técnicas de su campaña, otros chequean el contenido actual, otros …
Cuando el e-mail es analizado por un “spam filter”, el mismo es descompuesto en pequeñas unidades de análisis (contenidos, espacios, peso, color de fondo, etc) que son chequeadas en forma aislada y conjunta.
A grandes rasgos, cada análisis arroja un resultado parcial que paulatinamente se suma al puntaje final, lo que determina la “sensibilidad al spam” que tiene un e-mail. Si todos estos chequeos dan como resultado un puntaje alto, su campaña corre el riesgo de ser etiquetada como Posible Spam “[SPAM]” [***SPAM***] o aún peor puede caer en la bandeja de correo no deseado Junk email o no llegar al Inbox (bandeja de entrada).
Además, es posible que algunos emails nunca pasen el filtro porque el último filtro envía un aviso de rebote al supuesto spammer.
¿Que soluciones existen?
No existen soluciones milagrosas, ya que mucho de estos filtros son configurados según las necesidades / voluntades de sus creadores, y reajustados en todos momento según las variables que crean necesario.
Lo que se ha identificado a lo largo del tiempo es la excelente repercusión que tiene en el “deliverability” de una campaña de e-mail marketing el uso de los SPAM CHECKERS y MAIL CHECKERS, previo a la ejecución de un envío.
- Los “SPAM CHECKERS” verifican “reputación de mi mail”
- Los “MAIL CHECKERS” verifican la existencia de una cuenta destino previo al envío.
Otro buen consejo es la puesta en acción de las “buenas prácticas de e-mail marketing”, quien repercuten en todas las variables de análisis de mi campaña. (OR, CTR, CTOR, etc).
